La fiesta que no se acaba
En el caso de Barcelona, si lo que se buscaba es que la iluminación de este año fuera comentada, lo ha conseguido. Aun así, parece un objetivo poco relevante para los vecinos que lo contemplamos.
De hecho, esta ciudad - mi querida ciudad- va arrinconando los signos y símbolos religiosos de año en año. Nuestros abuelos no reconocerían sus barrios. Ahora todo se reduce a brillos y neones que hacen remotísima referencia a tradiciones que, cuando pierden su sentido profundo, pierden la gracia y no son más que souvenirs o curiosidades absurdas.
Las luces por aquí hablan de canelones y cava. Hablan de turrones y escudella (lo que viene siendo un cocido). Hablan de un pastor con barretina en apuros escatológicos (el caganer). ¿Y esos signos señalan los motivos que nos empujan a la celebración? ¿En serio??
Cierto es que, poniéndonos positivos, remiten a un reunirse en familia alrededor de la mesa. Eso si puede considerarse un motivo de fiesta. Pero la razón de fondo del encuentro ¿cuál es? ¿Una fecha en la que decidimos parar y darnos todos algo de tiempo? ¿Sería eso entonces el sentido de todo este lio?
En realidad, la Navidad es una conmemoración histórica, un hacer memoria de un hecho que aconteció y cambió el destino de la humanidad y de cada uno de nosotros. Dios se hizo carne, niño y habitó entre nosotros. En la tierra de Judea hoy sacudida por el miedo y la amenaza. En un lugar preciso: en Belén. En un momento concreto, hace ahora 2025 años.
Podemos borrar toda referencia religiosa y fijarnos en renos, duendes, la ponsetia, los turrones y cantar "All I want for christmas is you". Pero haciéndolo olvidamos a quienes año tras año, durante siglos, han conservado la cultura y costumbres recibidas, sin traicionar el sentido primero.
El sentido profundo de la Navidad es entender la vida como fiesta sin fin. La magnífica noticia de haber ganado la partida a la muerte. Esa es la alegría cristiana que celebra por todo lo alto y con razón: gracias a un Niño entre pañales, nuestra vida, y la de los queremos, continuará para siempre. Dios nos convoca al banquete eterno. Nos espera una casa con una mesa repleta, surtida y bien acompañada por aquellos que hayan sabido ser felices aquí (con el dolor y limitación incluida) para ser felices eternamente.
No se puede tener mejor motivo para la fiesta.
Feliz Navidad de Verdad
Como cada año, os dejo el villancico ganador en mi particular selección. Es delicioso.
Me encanta tu post Angelita, y comparto lo que dices de principio a fin. Añadir que no somos pocos quienes celebramos el verdadero sentido de la Navidad, chin-chin!!!
ResponderEliminarAngelita, Feliz Navidad desde México ! Acá pasa un poco lo mismo... tristemente por la calle la gente celebra ¨las fiestas¨.... no, LA FIESTA !!!!!!!
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