La IA no sabe llorar




Asistí hace unos días al ciclo Patrocinio y mecenazgo cultural organizado por la Fundación Amigos del Museo del Prado y el MUN, Una de las ponencias trataba la relación y las posibilidades de la IA en el Arte. Los presentes comprobamos hasta qué punto y con qué poco esfuerzo hoy ya se consiguen resultados estéticos magníficos...

¿Puede la IA convertirse en la herramienta creativa por excelencia?  Me temo que sí.
Es tan accesible, tan asombrosamente resolutiva, que a poco que le sepas pedir, puede transformar tu teléfono en todo un taller de creación.
¿Pero eso es arte?.
Mi respuesta es NO. No rotundo.

La creación de la IA no es una obra de arte. Es una obra de ejecución. 
Es un increíble resultado de orden matemático que produce, sin duda alguna, admiración ante quien lo contemple respecto a la increíble capacidad humana de desarrollar extraordinarias herramientas multifuncionales.
Pero la IA, en realidad, -aunque a veces llegue a parecerlo!- no tiene voz ni criterio propio.
Su discurso, sus propuestas creativas, sus realizaciones, son las de una máquina que quiere parecerse a ti pero ni sufre, ni se irrita, ni se indigna ni se alegra. Un sujeto que jamás se compadece ni enferma. Como mucho, conoce la obsolescencia tecnológica pero ella, no tiene autoconciencia de si misma. Puede saberlo pero no temerlo. 
La IA, nunca va a poder preocuparse, ni reír a carcajadas. 
La IA no conoce los anhelos de eternidad ni se consuela en la esperanza. 
La IA no abraza, no calma, no da calor.
La IA no es débil, ni lucha con sus miedos 
La IA no se enamora, no pierde el control.
No necesita de otro. Jamás te pedirá un favor. Sólo le urge un enchufe o una fuente de batería.
Y siempre habla con filtros. Los brillos de la pantalla le hacen parecer más profesional, más creíble y ordenada, más fiable. Pero no sobrevive si deambula por el ámbito de lo real donde las coordenadas de espacio y el tiempo tiene tanto peso. No conoce la cercanía.
La IA no se cansa, no duda, no tiembla, no siente vergüenza o miedo, no se estremece, ni se conmueve.
Jamás te hará esperar. Está programada para servirte. Lo que da son resultados. Es incapaz de darse a si misma.

Si le pido a la IA que escriba este articulo por mi, podrá parecerse a estas líneas pero poco o nada mío habrá allí.
No seré yo en letras.

La IA no está sujeta al paso de los días, tampoco se enfrenta al desafío de la libertad.... Sólo sabe obedecer prompts....
 
La IA no sabe dar palmas
Tampoco bailar. No acaricia. No aprecia una fragancia.
No tiene la remota idea de lo que es disfrutar.
Y es que ,en definitiva, la IA no comparte nuestra suerte mortal y vulnerable. (TO be or not to be, That's the question!!!) 
Por eso no puede ser artista. 
La IA nunca podrá componer la 5a sinfonía de Beethoven porque nunca fue, ha sido o será sorda
La IA no sabe llorar ni de pena ni de alegría.



Comentarios

Entradas populares