La IA no sabe llorar
Asistí hace unos días al ciclo Patrocinio y mecenazgo cultural organizado por la Fundación Amigos del Museo del Prado y el MUN , Una de las ponencias trataba la relación y las posibilidades de la IA en el Arte. Los presentes comprobamos hasta qué punto y con qué poco esfuerzo hoy ya se consiguen resultados estéticos magníficos... ¿Puede la IA convertirse en la herramienta creativa por excelencia? Me temo que sí. Es tan accesible, tan asombrosamente resolutiva, que a poco que le sepas pedir, puede transformar tu teléfono en todo un taller de creación. ¿Pero eso es arte?. Mi respuesta es NO. No rotundo. La creación de la IA no es una obra de arte. Es una obra de ejecución. Es un increíble resultado de orden matemático que produce, sin duda alguna, admiración ante quien lo contemple respecto a la increíble capacidad humana de desarrollar extraordinarias herramientas multifuncionales. Pero la IA, en realidad, -aunque a veces llegue a parecerlo!- no tiene voz ni criterio propio...