Hamlet, ébola and the everyday effect


Convivir con la tragedia forma parte de nuestro existir.
Los ciudadanos de la sociedad de la información somos testigos a diario de disputas, agresiones  y desgracias que, salvo sadismo, obligan mirar hacia otro lado para seguir cuerdo.
Nos hemos acostumbrado a sentir impotencia y rabia. Sobrecoge comprobar cuánto dolor.
Tanto y tan cerca. Demasiado por hacer y tan poco a tu alcance.
El exceso de demanda genera rotura de stock. La vida de hoy nos está pidiendo demasiado.

El Papa Francisco es probablemente uno de los pocos líderes que no pasa de largo ante la desolación. Por eso sus palabras tienen peso. Al comprobar  la deriva de la historia -dice -muchos pueden desanimarse y sufrir una "acedia paralizante".  Él lo atribuye, en parte, al hecho de sostener proyectos irrealizables y no vivir con ganas lo que buenamente podríamos hacer. Lo que está a nuestro alcance debería ser tarea primordial con la esperanza de saber que el mal no tiene la última palabra.

Aplicándome la formula magistral me pregunto:
¿Será suficiente con resolver mi lista diaria de asuntos pendientes como para combatir el ébola, el odio yihadista, la violencia de género, la corrupción, la explotación infantil, las mafias, la crisis, el cambio climático y  el ciberacoso?.
Espero que sí.
Mi realidad pequeña es lo único de lo que dispongo a día de hoy para aliviar el peso de las horas y las de los que me rodean.
Cuando sea mayor y me dedique al gobierno de los mundos...entonces tal vez pueda cambiar el curso de la historia.

Si el malvado, el manipulador tiene la última palabra, apaga y vámonos.
O nos volveremos locos, o desalmados, o cínicos, o todo junto.
Y es que la injusticia reclama una eternidad porque si no, no hay quien continue.
Y hablar de eternidad no es ser una fanática religiosa.
Es considerar nuestra condición -finita y limitada -y nuestra necesidad insaciable de belleza, justicia y paz.

Hamlet viene a socorrerme.

-"¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo
la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la espera del juicio, la arrogancia del poderoso, y la humillación que la virtud recibe de quien es indigno, cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal?¿quién puede soportar tanto?¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte- ese país por descubrir, de cuyos confines ningún viajero retorna-que confunde la voluntad, haciéndolos pacientes ante el infortunio antes que volar hacia un mal desconocido ..."-

Bajo una manta de lluvia de un domingo gris, concluyo:
Paso corto, mirada larga y buenos  compañeros de viaje que te hagan reír o sonreír.
Que disfrutéis del vídeo.
Maravilloso y animante. "The everyday effect"





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