Batirse en retirada, un sueño revolucionario


Enero es el mes de los propósitos. En mi caso, acostarme pronto se ha convertido en el único objetivo elegido para el 2018.
La noticia del éxito editorial de "The sleep revolution" me proporcionó el espaldarazo motivacional definitivo.
Arianna Huffintong, una americana, sesuda y estudiosa, defiende la necesidad vital de ordenar el ciclo de sueño no sólo para uno sino para que la familia y la sociedad avance en la linea adecuada. Una supuesta revolución social está en juego.
¿Quién puede negar que una mala noche afecta a la energía requerida para abordar las exigencias que toda jornada reclama?Además, a medida que vas cumpliendo años, la gestión eficiente de tales energías disponibles se hace más urgente y necesaria. Es una cuestión de humor y de amor, sobre todo si vives en familia.
No podemos con el peso de los días sin noches que nos reconstituyan.
Cuantas más demandas se agolpen en tu cabeza, más urge de someternos a esta disciplina de la desconexión .
En mi caso 22.30 PM: Luces apagadas.
Como si de un voto de obediencia se tratara: Ajustarse al horario fijado y "batirse en retirada" luchando a brazo partido con los ladrones del descanso.
Sabéis bien que no es tarea fácil..
Todos sufrimos al móvil invasor que amenaza y acaba con cualquier intento de recogimiento. Artefacto letal donde los haya.
Igual os sirve saber que, por lo que a mi respecta, aparto (con violencia de lanzamiento, si se precisa) tal dispositivo y lo desplazo fuera de mi habitación durante las horas de descanso. Además de las posibles ondas electromagnéticas que- según dicen- son nocivas, alejo la tentación de acostarme rodeada de chupópteros del sosiego. Facebook,vídeos graciosos, tutoriales variopintos, ocurrencias en Twitter, cadenas de WhatsApp o la última historia de Instagram, agitan mi inagotable curiosidad. Y se me comen.
A pesar de estar completamente determinada, sé que no todas las noches saldré vencedora: la vida difícilmente se somete a mis planes (la voluntad, tampoco!).
Además, según dicen, los hábitos se consolidan a los 60 días.
Por el momento mi alarma es un sencillo despertador. Un primer gran paso.
Respecto a la hora de despedida y cierre puede que esté siendo muy ambiciosa. Ahí (lo sé!), todavía hay camino que recorrer.
Acabo pues mi post. Son las 22.00 PM ahora.
Nuevos propósitos?
Batallas mínimas que, en realidad, son las únicas misiones verdaderamente a nuestro alcance. ¡Tan poca cosa somos!
Toda revolución cuaja escondida en una suma de decisiones pequeñas .La batalla la libraremos a diario en nuestro dormitorio. La conquista del santo reposo bien lo vale.


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