Omelette

Siempre supe que ese aroma era poesía de lo cotidiano... Quise decirlo bonito pero no me salía.

Por fin un alma recoge y expresa, de un modo único, un batido de huevos acompasado por el ritmo de latidos de hogar ... Sonidos de casa y de madre buena...
Bravisismo Rocío Arana...








Como un ciclón invade los salones,
la casa, las alcobas, el vestíbulo,
un aroma de huevos cocinándose.


Era primero el eco de la loza
contra el rojo metal del tenedor:
ruido de castañuelas y cansancio,
el pijama de pies, las gotas de Nenuco.
Los deberes que nunca se acababan,
la lámpara flotando sobre el lunes.


Luego la lumbre se encendía, y era
el amor sin cansancio del aceite: fundirse, crepitar.


Y mi madre logrando
la redondez exacta, amarilla y brillante.
Una felicidad redonda y de diario.

Rocío Arana


Y has sido  Jonh Denver  quien me ha acompañado durante el post

Comentarios

  1. ¡Felicitaciones desde el equipo de Blogger! Elegimos tu blog como blog de la semana. Más detalles acá:

    http://www.google.com/support/forum/p/blogger/thread?tid=53aca12db4bf4196&hl=es

    Saludos,
    Verónica

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